El abrazo de Apolo | Rapsodia V :: Escena 5 - Para leer on line~

Como ya sabes, el próximo día 30 estoy de aniversario. 

Homoerótica Azul cumplirá 3 años y con ella, El abrazo de Apolo va a hacer un añito de vida. Por esa razón estoy compartiendo las diversas escenas que componen la Rapsodia V, que es la que sigue a las ya posteadas en este blog.



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Mañana habrá más

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos



El abrazo de Apolo - Eleanor Cielo -(c) -Eleanor Cielo


::NO  PLAGIES. SÉ ORIGINAL::








RAPSODIA V - Escena 5

Epaminondas andaba de un lugar para otro y parecía preocupado. Pelopidas lo había visto así muy pocas veces. 

—Asopico tiene un amante —declaró por fin—. ¡Tengo que encontrarlo!
—¿Estás seguro? Una afirmación así…
—¡Me lo ha insinuado el muy canalla…!

El general le relató la charla que había mantenido aquella vez con él y sus intentos por desvelar su identidad. Con todo, no había conseguido averiguar de quién se trataba. 

—No te tengo por un hombre resentido ni inseguro, apreciado Epaminondas —aseguró mientras se colocaba el casco—. Dime, ¿es posible que él conozca algo de tus intenciones con Cafisodoro?
—Desde que me reveló que tiene un pretendiente no he tenido los mismos deseos de hablar con el jinete —respondió molesto—. Pero… la otra noche pude conversar a solas con él. Es un hombre inteligente, un gran poeta.
—¿Aún amas a Asopico?
—Sí, claro que sí —afirmó como si le hubiese preguntado algo que no admitía duda alguna.

Pelopidas oía atentamente. De alguna manera entendía la angustia de su amigo: amaba a dos hombres a la vez. Afuera comenzó a llover y la tormenta se abalanzó contra la lona de la carpa.

—Sé lo importante que es instruir a un protegido y la labor que se nos encomienda. Reconozco que nos rodean jóvenes con numerosas cualidades que están llamados a ser guiados por nosotros, muchos de ellos tan bellos e inteligentes que creemos que uno solo no nos bastaría. Al fin y al cabo, creo que las relaciones humanas no dejan de tener imperfecciones porque sobre ellas se sustentan en alguna parte de su vida. —Pelopidas hizo una pausa intencionada—. Sin embargo, mi consejo es que no mezcles a los dos hombres de los que hablas, no confundas sus sentimientos porque puede que empieces algo que luego no sepas continuar. Asopico merece saber la verdad y Cafisodoro que la honres. 


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