El abrazo de Apolo | Rapsodia II :: Escena 1 - Para leer on line~

Hoy inauguramos la Rapsodia II. El pasado día 20 traje la primera de las escenas de El abrazo de Apolo. Desde entonces y hasta el mismo día de su lanzamiento (el próximo 30 de diciembre), os estoy dejando en mi blog las escenas de la Rapsodia I y varias de la II para que vayáis haciendo boca ;)

Recordad que estamos de celebración por este próximo segundo aniversario y por ello he decidido traeros en exclusiva la nueva novela antes de su lanzamiento. Así que podéis reservar una copia de la novela en Amazon por sólo 3 euros, un precio que a partir del mismo día 30 subiré. Aprovechad el descuento antes de que sea más tarde :P

Si quieres hacerte con una copia pero no puedes comprarla en Amazon por las razones que sean, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Te ayudaré sin problemas ;)

Apollo por Briton Riviere. 1874


¿Y qué vais a encontrar en la novela?
  • De nuevo el mapa de la antigua Grecia con las localizaciones más importantes que aparecen, incluidas las mitológicas como Troya.
  • Glosario de personajes actualizado para este segundo volumen.
  • Más de 440 páginas repletas de drama, batallas, traiciones, sangre, confesiones secretas, y naturalmente con el toque homoerótico en sus escenas más íntimas
  • ¡Un epílogo inolvidable!
  • Y mucho más que habéis de descubrir :>


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Para leer la Escena 1 (hoy es casi doble), picar donde pone Seguir leyendo AQUÍ, más abajo.


Saludinessss

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos








                     El abrazo de Apolo - Eleanor Cielo -(c) -Eleanor Cielo



::NO COPIES. SE ORIGINAL::







RAPSODIA II - Escena 1


—¡Kyros, despierta…! —Alexios estaba cansado de esperar.

Permanecía en el interior de la carpa con los dos muchachos por orden de Gorgidas y había fingido abrir los ojos poco después de que Tibalt se incorporara sobre el lecho. No podían saber la verdad.

—¡Tengo que contarte lo que me ha dicho Apolo, Kyros…!
—No creo que debas zarandearlo. Quién sabe si Apolo está ahora mismo en sus sueños —le reprochó el atleta.

Alexios continuó insistiendo. No quería hablar con Tibalt y por eso tenía que desperar a Kyros. Como sabía del poder de Apolo, por un momento dudó si el dios podría estar en los sueños de su amigo. Se arremolinó sobre el jergón, molesto, y le dio la espalda al otro. Un interminable silencio los separó.

—¿Qué has soñado? —preguntó por fin Tibalt.
—Se me ha aparecido —expresó Alexios lleno de falsa vanidad. Tenía que hacerle saber que era especial porque Apolo lo había elegido aunque fuese falso.
—¿Y qué te dijo?

Asombrado, Tibalt se acercó e intentó sentarse a su lado pero Alexios se apartó hasta tropezar con Kyros. Éste finalmente se despertó.

—¿Dónde está Nikandros…? —preguntó visiblemente angustiado.
—Se encuentra con Gorgidas. Vendrá pronto —explicó Tibalt.
—Mi cabeza… me duele —se quejó el más joven de los tres.

Gorgidas entró para invitarlos a salir. Allí estaba Nikandros.

—Mañana se celebrará el oráculo —informó el jinete.
—La entrevista ha terminado hace poco… Había una larga cola para hablar con la Pitonisa. Pero disfrutemos del sol, que parece que pronto va a salir de entre las nubes.

Se acomodaron junto a una pequeña explanada y empezaron a almorzar. Alexios no podía dejar de sentirse irritado cuando veía cómo Nikandros abrazaba a Kyros mientras le daba trozos de queso y nueces. Aquél parecía encantado y tomaba los alimentos de los dedos del joven al chupárselos. Éste se sonrojaba cada vez que la lengua los rozaba y lanzaba aquella risa juguetona. El jinete, después de finalizar, comenzó a acariciar el cuello de Kyros tras apartar sus largos cabellos. Alexios los envidiaba.

—¿Y bien? ¿Alguno tuvo la dicha de ser agraciado con la presencia de Apolo? —preguntó Gorgidas.
—¡Yo, venerable anciano!
—¡Oh, Alexios! Siendo tan joven has sido bendecido por una deidad tan importante para todo griego. Te aseguro que Diokles se llenará de alegría cuando conozca la feliz noticia.
—S-sí... Así será para Diokles… —dijo mientras lanzaba un pequeño suspiro.

¿Regresará algún día? ¿Seguirá amándome? ¿Y si conoce a otro muchacho entre las tropas…?

—¿Por qué no nos relatas el encuentro? —preguntó Gorgidas.

Alexios se sorprendió ante la petición. Pero no respondió inmediatamente y se limitó a entrelazar los dedos sobre el regazo. Cabizbajo, confesó que no recordaba nada, excepto que Apolo lo había seducido sin que pudiera oponerse y que le había hecho prometer que a nadie revelaría los detalles de aquel encuentro amoroso. Alexios afirmaría que aquello le avergonzaba tanto que era incapaz de relatarlo. Nadie debía saber que todo aquello era mentira.


-----∞0∞-----


Cuando Kyros oyó a Alexios, supo enseguida que no era sincero porque conocía muy bien la actitud desvergonzada del amado de Diokles. Sin embargo, al imaginárselo junto a Apolo se irritó por completo. Alexios no se lo merecía.

Kyros quería contarles a todos lo que había vivido en brazos de Apolo, aquella experiencia que lo había sacudido de pies a cabeza. Aún estaba un poco aturdido pero no podía dejar de pensar en ello. Con todo, no era capaz de confesar la verdad porque pensaba que Nikandros enfurecería de celos. Algo dentro de él le advertía de ello y prefirió ocultar aquel encuentro. Pero muy lejos de allí y sin nadie alrededor, recordaría la sonrisa y la insólita fragancia con los que la divinidad lo había rodeado. Los besos que aún percibía sobre los labios, las caricias que todavía se dibujaban sobre la piel, el amor que latía en su sangre. Sólo entonces comprendería la experiencia de juventud de Gorgidas.



Continuará...

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