El abrazo de Apolo | Rapsodia I :: Escena 5 - Para leer on line~

El pasado día 20 traje la primera de las escenas de El abrazo de Apolo. Desde entonces y hasta el mismo día de su lanzamiento (el próximo 30 de diciembre), os voy a dejar en mi blog las primeras escenas de la Rapsodia I para que vayáis haciendo boca ;)

Recordad que estamos de celebración por este próximo segundo aniversario y por ello he decidido traeros en exclusiva la nueva novela antes de su lanzamiento. Así que podéis reservar una copia de la novela en Amazon por sólo 3 euros, un precio que a partir del mismo día 30 subiré. Aprovechad el descuento antes de que sea más tarde :P
 
 Si quieres hacerte con una copia pero no puedes comprarla en Amazon por las razones que sean, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Te ayudaré sin problemas ;)



¿Y qué vais a encontrar en la novela?
  • De nuevo el mapa de la antigua Grecia con las localizaciones más importantes que aparecen, incluidas las mitológicas como Troya.
  • Glosario de personajes actualizado para este segundo volumen.
  • Más de 440 páginas repletas de drama, batallas, traiciones, sangre, confesiones secretas, y naturalmente con el toque homoerótico en sus escenas más íntimas
  • ¡Un epílogo inolvidable!
  • Y mucho más que habéis de descubrir :>


Favor de compartir la entrada en vuestras redes sociales favoritas si os gusta: sólo os llevará un segundo. Gracias!

Para leer la Escena 5 (hoy es casi doble), picar donde pone Seguir leyendo AQUÍ, más abajo.


Saludinessss

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos











                           El abrazo de Apolo - Eleanor Cielo -(c) -Eleanor Cielo




::NO COPIES. SE ORIGINAL::







RAPSODIA I - Escena 5


La primera vez que Epaminondas finalmente habló con Cafisodoro a solas lo hizo la noche previa a la victoria contra los de Corinto. El jinete se encontraba junto a su corcel, a quien daba de beber en un riachuelo un poco apartado. Lo había visto por vez primera en el banquete de efebía del protegido de Diokles, pero aquella vez prefirió esperar.

Desde lejos nadie repararía en el tema de la conversación ni en la habitual distancia física entre dos hombres de guerra. Tampoco llamaría la atención cómo el beotarca, tras acercarse al caballo, comenzaría a acariciarlo con una deliciosa elegancia sólo digna de Apolo. Ningún hoplita adivinaría por qué Cafisodoro se marcharía junto a sus iguales un rato después.


-----∞0∞-----


No obstante, Asopico comenzaba a adivinar qué había detrás de aquellas charlas furtivas y los reiterados intentos de su protector por evitar que el jinete se retirase. Se moría de celos y, aunque quería matarlos creía que no podría vivir sin Epaminondas. Entonces Asopico se acercó con falsa ingenuidad.

—Esta noche, mientras todos duermen, citaremos a Eros. Os prometo que nos sumiremos en el más absoluto de los placeres y os derramaréis sobre mí toda la madrugada.
—Mañana hemos de enfrentarnos a Corinto. Mejor será guardar fuerzas. Ya en la noche te daré lo que te mereces —se acercó, lo rodeó por la cintura y comenzó a besarlo.

Epaminondas cumpliría su palabra y la noche de la victoria fue clausurada con la pasión. Entre los brazos del beotarca y su piel ardiente, Asopico había quedado sin conocimiento cuando aquél lo perforó repetidas veces. Había sido alentado por el propio muchacho a ejercer contra él semejante violencia. Quería que olvidase a Cafisodoro como fuese.

Cuando despertó, temió que ya no se encontrase a su lado. Pero el beotarca le había puesto sobre la frente un paño húmedo y ahora dormitaba junto a él.

—Ya te has despertado.
—Estáis aquí… —dijo aliviado.
—Descansa porque mañana reiniciaremos el viaje hacia Mantinea.
—No os preocupéis, mi señor —se abrazó a él y notó su cuerpo dolorido por la noche previa.

Sin embargo, cuando abrió los ojos de nuevo se dio cuenta de que el beotarca había desaparecido. Ansioso por confirmar lo que temía salió fuera y, poco después, los divisó allí a lo lejos. Asopico estaba mareado. No podía matarlos. Derrotado, se sentó sobre una piedra mientras el campamento iniciaba la retirada. Muy pocos repararían en él y los que lo hicieron pronto regresaron a sus tareas.

Pero al levantarse tropezó con uno de los soldados. Los dos cayeron al suelo y cuando se incorporó se percató de que era el oficial de caballería. Rápidamente, le ayudó a levantarse y se deshizo en disculpas.

—¡Habéis ensuciado mi túnica! —gritó el oficial.
—La lavaré para vos…
—Ya no hay tiempo. ¡Ten más cuidado la próxima vez!

Asopico vio marcharse al militar mientras éste lanzaba reproches por lo sucedido. Pero pronto llegó Epaminondas para que desmontase la pequeña carpa.

Las tropas avanzaban en su trayecto hacia la polis de Mantinea. Atrás quedaba, vencida, Corinto. Ésta había sido obligada a firmar la paz y a no enviar huestes contra las tebanas una vez abandonada la zona. De esta forma se aseguraban la retaguardia y, sobre todo, la adhesión de las ciudades descontentas con la sumisión a Esparta, vigente en el Peloponeso desde tiempos remotos. La victoria contra Corinto se sumaba así a las de Leuctra o Tegira, donde Tebas afianzaba su liderazgo por vez primera. Tradicionalmente el poder había estado repartido entre Atenas, al norte, y Esparta, al sur; y al resto de polis no le había quedado más remedio que incluirse en un bando u otro. Por esta razón la irrupción de una tercera fuerza hacía tambalear el reparto de influencias.

Con cada paso que daba, Asopico comprendía que se alejaba más y más de su Beocia natal. Allí quedaban los recuerdos y los deseos. Traicionado por Epaminondas, lo mejor sería morir en la próxima batalla.

A pesar de ello, Asopico invocó a la diosa Nemesis y ésta apareció para ser invisible a los ojos de los otros hombres. Portaba una espada afilada y le acompañaba una serpiente que siseaba cada vez que su lengua bífida asomaba. La deidad se le acercó y comenzó a susurrarle.


Continuará...



DRAMATIS PERSONAE:
Asopico: amado de Epaminondas.
Cafisodoro: jinete, hermano de Alexios.
Epaminondas: importante líder tebano, beotarca. Amante de Asopico.


GLOSARIO:
Beocia: región de Tebas.
Beotarca: magistrado de las ciudades de Beocia. Cargo diplomático y militar de la Liga Beocia.
Efebo: joven de dieciocho a veinte años.


Comentarios

Entradas populares