El abrazo de Apolo | Rapsodia I :: Escena 3 - Para leer on line~

El pasado día 20 traje la primera de las escenas de El abrazo de Apolo. Desde entonces y hasta el mismo día de su lanzamiento (el próximo 30 de diciembre), os voy a dejar en mi blog las primeras escenas de la Rapsodia I para que vayáis haciendo boca ;)

Recordad que estamos de celebración por este próximo segundo aniversario y por ello he decidido traeros en exclusiva la nueva novela antes de su lanzamiento. Así que podéis reservar una copia de la novela en Amazon por sólo 3 euros, un precio que a partir del mismo día 30 subiré. Aprovechad el descuento antes de que sea más tarde :P

Si quieres hacerte con una copia pero no puedes comprarla en Amazon por las razones que sean, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Te ayudaré sin problemas ;)




¿Y qué vais a encontrar en la novela?
  • De nuevo el mapa de la antigua Grecia con las localizaciones más importantes que aparecen, incluidas las mitológicas como Troya.
  • Glosario de personajes actualizado para este segundo volumen.
  • Más de 440 páginas repletas de drama, batallas, traiciones, sangre, confesiones secretas, y naturalmente con el toque homoerótico en sus escenas más íntimas
  • ¡Un epílogo inolvidable!
  • Y mucho más que habéis de descubrir :>



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Para leer la Escena 3 (que hoy también es casi doble), picar donde pone Seguir leyendo AQUÍ, más abajo.


Saludinessss

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos











                         El abrazo de Apolo - Eleanor Cielo -(c) -Eleanor Cielo


::NO COPIES. SE ORIGINAL::







RAPSODIA I - Escena 3



Como la ciudad de Troya seguía sin liberar a Helena, Agamemnon y las tropas iniciaron una serie de saqueos en las polis más inmediatas para así escarmentar la afrenta de Paris. Pasarían a cuchillo a sus muchos habitantes y obtendrían considerables botines con los que resarcirse y pagar la guerra. Los griegos no tenían intención alguna de regresar con las manos vacías.

En uno de los diversos saqueos, Agamemnon, Patroclo y Aquiles se acercaron al grupo de supervivientes que les pertenecían en calidad de prisioneros de guerra y de ahora en adelante esclavos. Era un conjunto menudo formado por diversos ancianos, varios jóvenes además de dos mujeres lozanas. Éstas atrajeron la atención del jefe de las tropas, pero se interesó por la que permanecía aferrada a los brazos de uno de los ancianos.

—¿Cómo te llamas?
—Señor… —aquél dio un paso adelante.
—Le he preguntado a ella, no a ti.
—Criseida, mi señor —respondió.
—Eres muy hermosa —le acarició los labios. —Desde hoy me perteneces.
—¡No…! ¡Os lo ruego…! ¡Liberad a mi hija…! ¡Os haré entrega de riquezas y mucho oro…!
—¡Calla, anciano! —gritó Agamemnon. —Llevadla a mi carpa —indicó a una pareja de soldados. —Aquiles, te regalo a esta otra muchacha. ¿Cuál es tu nombre?
—Briseida, mi señor…
—¿Sois familia? Encuentro cierto parecido —quiso saber el hermano de Menelaus.

Patroclo miró de reojo a Aquiles. Las palabras de Agamemnon lo habían sorprendido y un extraño malestar comenzó a recorrerle la espalda. Recordó los días despreocupados de la infancia, las noches que habían dormido juntos, las veces que sus cuerpos se enredaron ante el éxtasis de Eros; y en todas ellas la presencia de Aquiles había tejido una realidad circular, perfecta. Sólo él y Aquiles.

—Así que sois primas.

Inseguro, el hijo de Peleo se acercó y la tomó de las manos de Agamemnon ante la atenta mirada de Patroclo.

Caída la tarde, las tropas acamparon en su regreso hacia Troya. Patroclo comenzó a recolectar leña para hacer un fuego y Aquiles dispuso la pequeña carpa. Briseida permanecería de pie sin apartar la vista del suelo.

—Dormirás con nosotros —indicó el de Peleo.
—Mejor será que hoy yo duerma afuera. Puede que nuestros enemigos nos ataquen —mintió Patroclo. No quería permanecer junto a aquella mujer.
—En cualquier caso, siempre puedes entrar y unirte a nosotros.


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Una vez dentro, Aquiles le indicó que se sentase.

—¿Sois Aquiles, el gran corredor y atleta? —alcanzó a decir Briseida sin moverse de la proximidad de la entrada.
—¡Hijo de Thetis y el rey Peleo! —le acercó una de las pieles y se la echó sobre la espalda. —Siéntate aquí, junto a mí. No temas. No te haré daño
—Sí, mi señor.
—Toma. Tengo algunas manzanas aquí.

Mientras comía muy despacio, la observó detenidamente. Era la primera vez que permanecía a solas con una mujer. La encontró bonita, de formas redondeadas y de piel muy clara. Tenía un olor suave al que no estaba acostumbrado. Pero antes de dar el último mordisco a la fruta, Briseida apartó la piel con la que había sido cubierta y aflojó la túnica para dejar al descubierto sus senos generosos. Aquiles, que bebía un poco de hidromiel, comenzó a toser.

—¿Os encontráis bien, mi señor? —se aproximó para luego abalanzarse sobre él.
—Sí…

Briseida, tumbada sobre él, le acercó los pechos y se sentó a horcajadas. El muchacho se sintió intimidado por la actitud de la esclava.

—Vuestra belleza andrógina os asemeja a la de una mujer. Tenéis mirada femenina pero después aquí sois un hombre —dijo mientras apretaba el sexo de Aquiles.
—Soy hijo de reyes y una ninfa. Los dioses no sólo me han bendecido con la valentía.

Aquellas palabras parecieron despertar la libido en la esclava porque lo tomó entre sus manos y besó el rostro hasta llegar a los labios. El varón, que sintió las mejillas enrojecerse, le correspondería.

Briseida comenzó a subirse la túnica e hizo lo mismo con la otra. Fue ahí cuando Aquiles descubrió, por vez primera, cómo era el sexo de una mujer. Fascinado y alentado por ella, quien lo miraba con ojos seductores, hundió los dedos en su interior y comenzó a moverlos ante la viscosidad con la que se impregnaron. Era aquel secreto lugar una cavidad jugosa y ardiente que pronto despertó la necesidad de lamerlo, de penetrarlo.


Continuará...



DRAMATIS PERSONAE:
Agamemnon: rey de Micenas, hermano de Menelaus.
Aquiles: hijo de Peleo y Thetis, amado de Patroclo.
Menelaus: rey de Esparta, hermano de Agamemnon.
Paris: príncipe troyano, hijo de Príamo, hermano de Hector.
Patroclo: amante de Aquiles.
Peleo: padre de Aquiles.
Príamo: hermano de Hesione, hijo de Laomedonte. Rey de Troya. Padre de Paris y Hector.
Thetis: ninfa del mar, madre de Aquiles.

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