La lengua de Eros | Rapsodia IV :: Escena 4 - Para leer on line~

Lysandros y Argyros forman parte del Batallón Selecto de Tebas. Lysandros es el amante, el más adulto y el que tiene una mayor responsabilidad a la hora de tutelar a Argyros para que aprenda y adquiera las órdenes dentro del Batallón. Ambos luchan a las órdenes de Gorgidas, su fundador, junto a las otras 149 parejas que lo componen, siempre dispuestas a vencer al enemigo y apoyadas en sus respectivos amados y amantes.

La escena de hoy nos muestra a Lysandros y Argyros. Su relación no parece atravesar sus mejores momentos y los asuntos de la ciudad apremian. ¿Qué sucederá entonces?


Os recuerdo que ya está disponible La lengua de Eros en formato físico. Tiene 278 páginas y mide 12.7 x 20.32 centímetros (ancho x largo). Podéis hacer vuestros pedidos si estáis interesadxs aquí: Comprar La lengua de Eros.


Nada más por hoy. Que disfrutéis de la lectura y hasta pronto ♥ ...ah, sí! Y que espero vuestros comentarios, por supuesto :P
 
Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos









RAPSODIA IV - Escena 4

Lysandros vio a lo lejos a Diokles hablando con aquel jinete amigo. Éstos se habían separado de la fila y los observaban desfilar de camino a Tebas.

Iba junto a Argyros pero sentía que éste había actuado de forma extraña desde días atrás. Había intentado acercarse pero el joven le respondía como si estuviese permanentemente irritado y la noticia del acuerdo de paz había dejado de lado los asuntos privados.

El muchacho charlaba con otros varones del Batallón Selecto mientras Lysandros oía distraído la mezcla de voces. Caminaba y empezó a recordar aquella vez primera.

Cada semana acudía al gimnasio de Iolaus a la misma hora. Sabía que me lo encontraría allí, ejercitando con otros adolescentes. Había estudiado sus horarios y podía localizarlo con facilidad.

Él aún no era un efebo pero yo ya sabía de su destreza en las disciplinas atléticas. También fui consciente de que había varios aspirantes a ser su tutor, pero el hecho de que pareciera rechazarlos a todos me daba esperanzas.

Sin embargo, la primera vez que pude hablar con él no sucedió lo que esperaba.

—Agraciado joven.
—Señor.
—Marchémonos. El amo lo aguarda —dijo el esclavo que lo acompañaba.
—Si sois tan amable, acudid mañana a esta misma hora y en este mismo lugar. Tendremos una breve conversación si así os place —expuso con dulzura, una dulzura que me supo a néctar de dioses.
—Aguardaré sin falta.
—Dispensad, pero he de irme ahora —lanzó aquella mirada envuelta por el verde de sus ojos.

Aún recuerdo que esa noche no concilié el sueño. Me desperté innumerables veces, irritado. Pero acudí puntual. Esperé y el muchacho apareció tras abandonar el gimnasio como así me había indicado.

La tarde fue maravillosa. No sé cuánto tiempo estuvimos conversando, pero cuando quise darme cuenta él tenía que irse y su esclavo apremiaba como era costumbre. Quise volverlo a ver y de nuevo me citó. Así estuvimos varias semanas, donde fui conociéndolo y quedándome prendado de su atractivo. Era el pupilo y amado perfectos. O así lo creí.

Al cabo de un mes no acudió a nuestra cita y en su lugar apareció el esclavo con el que solía presentarse. Éste me dijo sin más que su amo ya no se citaría conmigo, que no pidiera explicaciones.

Así, sumido en un estado de confusión e impotencia, me senté sobre el suelo; preguntándome qué había sucedido y, sobre todo, por qué.

Cuando salí del templo de Dionysos en la Cadmea esa misma tarde, lo vi a lo lejos, ya en el ágora. Pero para mi sorpresa iba acompañado de un varón algo más mayor que yo. Pensé que quizá era su progenitor o algún tutor privado. No obstante, disipé rápidamente aquel pensamiento: vi cómo se abrazaba a él, cómo lo besaba en los labios. No había ningún género de dudas. El muchacho se había burlado de mí.

No deseé volver a verlo nunca más y preferí retornar al templo. Cuando me giré volví a divisar la figura enorme del dios dionisíaco.

Juraría que por un instante creí ver algunos destellos sobre la gran copa que sujetaba. A veces creo que fue una especie de señal porque, inmediatamente después, apareció él.


Continuará...

Pica AQUÍ para leer la siguiente Rapsodia.

--------

Diokles: jinete, tutor y amante de Alexios.
Argyros: amado de Lysandros, integrante del Batallón Selecto.
Lysandros: amante de Argyros, integrante del Batallón Selecto.

--------

Dionysos: dios del vino, del caos, del éxtasis.

--------

Efebo: joven de dieciocho a veinte años.

Comentarios

Entradas populares