La lengua de Eros | Rapsodia IV :: Escena 1 - Para leer on line~

Ha sido algo más de una semana desde la última vez que actualizara. Como especifiqué en el anterior post, me tomé estos días de descanso para luego regresar y ofreceros el inicio de la Rapsodia IV de La lengua de Eros tal como he ido haciendo desde el mes pasado.

A lo largo de este otoño (o primavera si me leéis desde el hemisferio sur) que ya comienza iré subiendo las diversas rapsodias (episodios) que la conforman. No subiré de una vez cada una de ellas porque son bastante largas, así que he decidido que las postearé por escenas. Conforme avancemos, las escenas se irán haciendo más largas. No os preocupéis si en alguna ocasión pueda saberos a poco :)

Además, incluiré algunas notas sencillas a pie de página si hubiera alguna palabra del glosario o lista de personajes.

También he decidido que la frecuencia de las entregas variará en función de vuestra respuesta (gracias por vuestras muestras de agradecimiento en Facebook, por vuestros motivadores comentarios en Wattpad ). Si no veo nada, actualizaré menos seguido y me centraré en subir las otras historias que también esperan :)

Ariane et Thesee por Jean-Baptiste Baron

Siguiendo con la serie de obras de arte relacionadas con la mitología griega, os dejo una pintura de Ariadna y Teseo, quienes son mencionados en la escena de hoy. Poco a poco os iréis haciendo con las muchas historias cruzadas que encontraréis entre las páginas de mi novela. A buen seguro que conocéis más de una... y si no, es una magnífica oportunidad para descubrirlas. Doy fe


Para comenzar la Rapsodia IV, picad donde pone Sigue leyendo AQUÍ.

Favor de compartir la entrada en vuestras redes sociales favoritas si os gusta. Gracias!
Bonito inicio de semana y hasta mañana ;)


Saludinessss

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos











 RAPSODIA IV - Escena 1


—¡Malditos tebanos! Quedáis expulsados de este acuerdo y del tratado de paz.

Agesilaos II, uno de los dos reyes de Esparta, se levantó de su asiento para acusarlos con su dedo amenazador.

Atenas, Esparta y Tebas habían llegado a un acuerdo de paz la jornada previa. Sin embargo, cuando Epaminondas quiso firmar hoy en nombre de toda Beocia el monarca se negó de forma rotunda.

—Si no lo permitís, nosotros no dejaremos que Esparta lo haga con su región, Laconia. Tan libres son las ciudades de Beocia como lo son las de Laconia, Agesilaos II.

El beotarca tebano se había alzado. Lo examinaba desafiante mientras los hombres que conformaban ambas delegaciones se miraban recelosos.

—Preparaos para la guerra. No creáis que volveréis a vencer como en Tegira, cerdos tebanos —sentenció.
—Lamentaréis haber pronunciado vuestras propias palabras. Juro por todos los dioses del Olimpo que os arrepentiréis de ello. Un heraldo os hará entrega de nuestra declaración de guerra.

Epaminondas abandonaba la sala seguido de sus hombres. Pelopidas, Nikandros y Diokles lo acompañaban entre otras figuras importantes. Afuera aguardaba la pequeña unidad militar que había escoltado a la delegación desde Tebas además del propio Batallón Selecto.

—Regresamos a casa —dijo nada más salir.
—Esparta nos ha insultado. La guerra es inminente si los dioses así lo quieren —apuntó Pelopidas.
—Abandonemos Atenas inmediatamente y no perdamos tiempo. Debemos avisar a los nuestros.

La delegación tebana se puso en marcha aquella misma tarde. Los hombres que componían el total del destacamento militar iban a pie mientras los altos cargos montaban sobre sus respectivos corceles.

Nikandros y Diokles cabalgaban juntos e intercambiaban impresiones, preocupaciones. El anochecer aún quedaba lejos.

—Detestables espartanos… —masculló.
—No podría imaginar mi vida fuera de Tebas. No tengo ninguna duda de ello.
—Mañana estaremos allí si vamos a buen ritmo —señaló Diokles.

Poco a poco, la polis de Atenas iba quedando atrás. Aún se divisaba su gran acrópolis y el Partenón se alzaba majestuoso para coronar la patria de Teseo, el rey mítico que –gracias a la inteligencia de la princesa Ariadna- venció al minotauro en su propio laberinto.

—Han pasado sólo tres días y ya lo extraño. ¿No te sucede lo mismo? —quiso saber Nikandros.
—Sí…
—Se llevarán una sorpresa cuando vean que regresamos antes del tiempo estipulado. Desde la batalla de Tegira sólo han transcurrido tres años…
—¿Cómo conociste a Kyros? —Diokles preguntó de repente. —Nunca hemos hablado de ello.

Pero no dijo nada.

—Me pregunto cuál es tu interés por ocultarlo.

Nikandros se apartó de la fila y luego espoleó al caballo. Diokles lo seguiría hasta detenerse junto a la columna de soldados que avanzaban con dirección hacia Tebas.

—¿Alexios no es un buen muchacho?

El destacamento militar avanzaba como si fuese una hilera de hormigas.

—Sí, lo es…
—¿Entonces?
—A veces no tengo la suficiente certeza de que me ame.
—¿Y tú? ¿Lo amas?
—No lo sé… A veces creo que sí, pero otras… tengo dudas. Muchas.


Continuará...

Pica AQUÍ para leer la siguiente Rapsodia.

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Nikandros: jinete, tutor y amante de Kyros.
Kyros: joven pupilo amado de Nikandros.
Diokles: jinete, tutor y amante de Alexios.
Alexios: joven pupilo amado de Diokles.
Pelopidas: importante líder tebano.
Epaminondas: importante líder tebano, beotarca. Amante de Asopico.
Agesilaos II: uno de los dos reyes de Esparta.


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Acrópolis: núcleo más antiguo y alto de la polis.
Beocia: región de Tebas.
Beotarca: magistrado de las ciudades de Beocia. Cargo diplomático y militar de la Liga Beocia.
Hoplita: soldado griego.
Liga Beocia: alianza de polis beocias.
Polis: ciudades estado en que estaba dividida la Antigua Grecia. Eran independientes entre sí.

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