La lengua de Eros | Rapsodia III :: Escena 5 - Para leer on line~

Continuando con la entrega de La lengua de Eros, os dejo la escena quinta de la tercera Rapsodia.

Soy consciente de que al principio puede ser un poco confuso acordarse de los nombres de los personajes, quiénes son o qué dijeron. Sin embargo, creo que es algo que ocurre en cualquier novela, serie, película; donde no hay un protagonista principal y nuestra atención debe dividirse. Me encantan las obras así porque la riqueza, la pluralidad de voces y perspectivas se amplía... y yo tenía ganas de hacer algo así ;)

En septiembre también subiré varias escenas y rapsodias de La lengua de Eros. El miércoles llegaremos al final de esta Rapsodia III.

Recomiendo no buscar información sobre los personajes que aparecen para evitar posibles spoilers o revelaciones importantes de la trama. No queráis desvelar el final antes de tiempo porque hay ciertas variaciones también :P

Al final de la escena os he apuntado algunas notas sencillas que incluye una pequeña lista de personajes para que os familiaricéis con sus roles en la historia.

En función de vuestra respuesta con las subidas durante esta semana, actualizaré más o menos seguido. Si veo cierto interés, continuaré subiéndola y si no es el caso pues me centraré en subir las otras historias que también esperan :)

Para leer la Escena 5 de la Rapsodia III, picad donde pone Sigue leyendo AQUÍ.

Favor de compartir la entrada en vuestras redes sociales favoritas si os gusta: sólo os llevará un segundo. Gracias!

Nada más por hoy. Ojalá os guste! ;)


Saludinessss

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos









 RAPSODIA III - Escena 5



Argyros la encontró sobre la mesa de Lysandros, ya abierta. Tenía idéntica forma que la primera: una esquina superior ligeramente arrugada. Además, formaba un cuadrado que facilitaba abrirla de varias formas. La leyó por encima, se la guardó.

Rápidamente salió de la habitación, temeroso de que él o alguno de sus esclavos lo descubrieran fisgoneando. Se dirigió al jardín interior.

Una vez allí, extrajo el documento de debajo de la túnica. Tenía las manos húmedas y temblaban un poco.

Un esclavo apareció de repente. La carta casi cae al suelo.

—Hay un joven que pregunta por el amo Lysandros.
—¿Quién es?
—No ha querido decir nada más.
—Hazle pasar. Iré en breve.

Argyros esperó hasta ver cómo el esclavo abandonaba el jardín. Otra vez solo, ocultó el papiro detrás de la gran piedra que había junto al muro que rodeaba el recinto abierto al cielo. Creyó que allí estaría a salvo junto con el otro.

De nuevo observó a su alrededor para asegurarse de que nadie lo espiaba.

—Sed bienvenido. Lysandros no se encuentra en estos momentos, ruego lo dispenséis —dijo al entrar en la estancia.

El desconocido se giró inmediatamente y, al cerciorarse de que no era quien había venido a buscar, Argyros pensó que aquella discreta mueca era de decepción.

—No puedo permanecer mucho tiempo aquí, es peligroso para mí… Deseo pediros un favor. Perdonad mi atrevimiento… Entregadle esta carta a Lysandros. Es urgente.
—¿Cuál es vuestra identidad? ¿Me permitís conocerla?

El extraño parecía inquieto. Miraba a la puerta continuamente.

—No puedo revelárosla.
—¿No podéis…?

Argyros se acercó, decidido. El otro retrocedió.

—He de marcharme…
—¿Por qué tembláis? ¿Acaso os persiguen? Estáis en lugar seguro, aquí estáis lejos de cualquier peligro…
—Os lo suplico, entregádselo. Es importante.

Al ver la peculiar forma en que estaba doblado, comprendió de quién eran los otros dos que ocultaba tras la enorme piedra del jardín.

—Está bien. Entregadme el documento. Me encargaré personalmente de que llegue a sus manos.
—Os estoy profundamente agradecido.

El amado de Lysandros se lo guardó bajo la túnica.

—Nunca olvidaré…
—Pero el favor no os saldrá gratis —interrumpió.

Lo aferró del brazo con violencia y el desconocido comenzó a forcejear.

—No os resistáis. No voy a haceros daño —aseveró. —Pero éste es el trato: si es vuestra voluntad que entregue este papiro a Lysandros, así será. Sin embargo…

Hizo una pausa para contemplarlo amenazador.

—Soltadme... Me hacéis daño... Haré lo que pidáis.
—Nunca volváis a asomar por esta casa. ¿Me oís? No quiero volver a veros —lo zarandeó. —Si incumplís el trato, cuidaos de las esquinas oscuras de esta ciudad porque yo estaré en ellas.

Lo empujó contra el suelo.

El muchacho corrió despavorido. Salió de allí tropezándose contra la puerta y se mezcló con el gentío hasta desaparecer.


Continuará...

Pica AQUÍ para leer la siguiente Rapsodia.

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Argyros: amado de Lysandros, integrante del Batallón Selecto.
Lysandros: amante de Argyros, integrante del Batallón Selecto.

Comentarios

  1. ¡Que interesante está el capítulo! ¿Quien podrá ser la persona que Argyros sacó de su casa? Pero sobre todo ¿Que dirán las cartas que esta persona entregó? ¿Se las dará Argyros a Lysandro? Que emoción, gracias por compartir.

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    Respuestas
    1. La verdad es que le tengo un cariño enorme a Argyros y cuando actúa de esta forma y comprendes sus razones sólo te dan ganas de abrazarlo XDD

      Gracias por comentar! ❀

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