La lengua de Eros | Rapsodia III :: Escena 3 - Para leer on line~

 Llegamos así a la escena 3 de la Rapsodia III.

En septiembre también subiré varias escenas y rapsodias (episodios) de mi nueva novela, La lengua de Eros. Iré alternando entre una y otra para que podáis familiarizaros con sus muchos personajes.

¿Ya tenéis a vuestros favoritos? Yo siento predilección por varios de ellos... pero no puedo revelar sus nombres... de momento :P

Al final de la escena os he apuntado algunas notas sencillas que incluye una pequeña lista de personajes para que os familiaricéis con sus roles en la historia.

En función de vuestra respuesta con las subidas durante esta semana, actualizaré más o menos seguido. Si veo cierto interés, continuaré subiéndola y si no es el caso pues me centraré en subir las otras historias que también esperan :)

Para leer la Escena 3 de la Rapsodia III, picad donde pone Sigue leyendo AQUÍ.

Favor de compartir la entrada en vuestras redes sociales favoritas si os gusta: sólo os llevará un segundo. Gracias!

Bonito sábado y hasta mañana ;)


Saludinessss

Eleanor Cielo~
Novelas adultas para corazones adultos













 RAPSODIA III - Escena 3

Tomados de la mano, se dirigieron al jardín que había al otro lado de la casa. Una vez en él, se acomodaron en el diván localizado junto al estanque. Éste contenía varios pececillos de colores que se deslizaban pacíficamente bajo el agua cristalina mientras algunas golondrinas revoloteaban cerca. A pesar de que el día amaneció caluroso, la sombra de varias higueras encima de sus cabezas permitía que la brisa fuese algo más tibia.

—¿Lo amas mucho?
—Sí.
—¿Y es un buen amante? —preguntó con malicia.

Kyros se ruborizó, agitándose incómodo a su lado. El otro se echó a reír y pegó el cuerpo junto al suyo. El joven no se resistió.

—¿Por qué no quieres revelarme nada? Siempre me confesabas todos tus secretos.
—Pero ahora es diferente.
—¿De veras? ¿Qué ha cambiado?

No supo qué responder ante aquella insistencia. Su corazón comenzó a latir muy deprisa.

—Nikandros es muy bueno conmigo y… —se detuvo.
—¿…y? —se reclinó sobre él.
—Me agrada cuando me besa —sus mejillas ardían.
—¿Qué más te gusta?
—No insistas, te lo ruego.
—Pensé que éramos amigos…

-----∞0∞-----

Una quietud extraña enrareció el ambiente. El amado de Nikandros se apartó y Tibalt, molesto, regresó a su posición inicial. Su estrategia no había funcionado como era habitual desde que sus destinos se cruzasen muchos años atrás.

Lo descubrió mientras lanzaba el disco. Kyros iba a la palestra por vez primera porque había cumplido los doce años. Lo acompañaban otros niños que llegaron con él, celebrando entusiasmados cuando el disco volaba por los aires.

Tibalt había destacado desde muy pronto en numerosos ejercicios de la palestra primero, luego en el gimnasio cuando cumplió los dieciséis. Los dioses le habían dotado de un cuerpo espigado, fibroso que después, llegada la adolescencia, desarrolló para convertirse en un ser agraciado y sublime. Sus ojos verdes, sus ondulados cabellos castaños eran objeto de conversaciones privadas. Una vez oiría que Apolo podría sentirse celoso ante tantos halagos.

Cuando abandonó la niñez, la pubertad se convirtió en una travesura. Coquetearía con su entrenador y numerosos pretendientes le asediaban continuamente, de modo que su padre se vio obligado a asignarle cinco esclavos para vigilar que no fuese seducido de forma inapropiada.

Pero no le interesaba una relación estable con un adulto sino provocar sus miradas.

—Abrázame, por favor
—Ven a mis brazos —dijo Kyros afectuoso.
—No quiero marcharme de tu lado.
—Yo tampoco deseo que nos separemos, pero Nikandros fue rotundo. Pasado mañana deberemos acudir a la casa de tu familia para informar de lo que sucedió la semana pasada.
—Regresar de nuevo bajo la tutela de mi padre…
—Tienes muchos pretendientes. Estoy seguro de que pronto podrás hallar un hombre que te respete, que te eduque como te mereces. Así también podrás proseguir con tu carrera de atleta.
—¿Sabes qué le dirá Nikandros a mi padre? —preguntó algo asustado.
—No lo sé… Pero estoy convencido de que todo saldrá bien.

-----∞0∞-----

Kyros no quería comentarle la conversación que tuvo con su tutor la noche previa. Le había explicado que Zarek había desaparecido, que tan pronto como fuese localizado sería llevado al tribunal de justicia.

Sin embargo, le había advertido que debían ser cautos al salir a la calle y no recibir a desconocidos mientras él estuviese fuera.

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Cuando Nikandros accedió al interior del jardín más tarde, descubrió a los muchachos dormidos sobre el diván, entrelazados. Se acercó para tomar entre sus brazos a Kyros y se dirigió a la alcoba. Cuando cruzó el patio hizo venir a un esclavo.

—Tibalt no tardará mucho en despertar. Permanece con él, atiéndelo.
—Sí, amo.
—Si viene alguien, dile que no me encuentro disponible en estos momentos.



Continuará...


Pica AQUÍ para leer la siguiente Rapsodia.

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Nikandros: jinete, tutor y amante de Kyros.
Kyros: joven pupilo amado de Nikandros.
Tibalt: atleta, amado de Zarek.
Zarek: tutor y amante de Tibalt.

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Apolo: dios de la belleza, de la armonía, de la verdad, hijo de Zeus.

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Palestra: escuela de lucha.

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